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domingo, 10 de agosto de 2014

Historia de una Mudanza

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Esta semana me han confirmado que tengo un nuevo destino en mi trabajo. Justo a unos trescientos kilómetros de donde estoy ahora instalado. La situación no está para negarse y además la propuesta es buena. Consigo otro puesto de trabajo más atractivo y mucho más  remunerado que el que tengo hoy.
Ayer se lo comenté a mi familia, ha parecido que no les ha molestado mucho, incluso os puedo decir que les ha hecho gracia lo de cambiar de ciudad y de rutinas en las que habíamos entrado desde hace unos meses atrás. 
Creo que podemos confirmar mi cambio a la empresa y empezar a hacer los preparativos.
Mudanzas hemos hecho desde que se me ocurrió trabajar en este sector de la informática. Se que cualquier traslado ha sido una mejora, pero cambiar de compañeros es lo que más me cuesta. No soy muy dado a las relaciones humanas. Me enfrasco en mi mundo, con mi pantalla, mi cpu y el resto del mundo ya no lo escucho.
Soy calculador y esta vez puede que sea la última oportunidad para mí. Antes que alguien se arrepienta, voy a hablar con una agencia de mudanzas y ponerlo todo en marcha.
Presupuesto mudanza, esto es lo primero que tengo que pasarle a mi empresa, luego todo está hecho. Esta  gente son unos profesionales que he idolatrado en cada cambio.
Unos profesionales que en poco tiempo colocan todos tus muebles y accesorios en cajas y armarios extensibles sin que yo y mi familia haga nada. 
La labor de las agencias de mudanzas debería estar mejor pagada ya que la confianza que dan y las facilidades que te ofrecen cuando uno tiene un cambio en su vida tan importante no se sabe el tiempo que te deja para pensar más en el nuevo lugar en el que vas a vivir que en lo que tienes que empaquetar y cómo lo tienes que hacer para que no se rompan.
Hoy me han llamado desde la empresa de Mudanzas y ya me han dado el precio. Correcto como siempre. Traen una grúa con escalera para llegar al cuarto piso en el que vivo ahora. Se encargan de todo, vendrán por la mañana y por la tarde estarán en nuestra nueva ciudad con todo instalado.

Otra vez soy dueño de mi vida, de mis decisiones y de mis errores. Se que sin la compañía de mi familia, todo lo que hago me costaría más. Ellos me reafirman que lo importante es ser feliz con lo que hacemos cada día y que las decisiones que tomamos aunque nos equivoquemos no son malas a que el día que se tomaron eran la mejor opción.

Cuando me digan el día os avisaré en que ciudad voy a vivir. No os preocupéis por nosotros, siempre seremos felices.

Un abrazo a todos.

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