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lunes, 28 de enero de 2013

La presión arterial

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En un adulto las cifras normales de tensión arterial están por debajo de 140 mmHg de sistólica y 90 mmHg de diastólica (mmHg = milímetros de mercurio).

Cuando se escriben estas cifras se pone la tensión sistólica (máxima o alta) separada de la diastólica (mínima o baja) por un guión o una barra inclinada: 140-90 o 140/90 mmHg.




La 'tensión arterial' (comúnmente conocida como "presión arterial") desde un ámbito físico viene hacer la fuerza o presión aplicada en la sangre a todas las partes del cuerpo. Al medir la presión arterial se conoce el resultado de la presión que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Para ello se usa un tensiómetro que es un aparato para medir la tensión superficial de un líquido.
El resultado de la lectura de la presión arterial se da en 2 cifras significativas. Una de ellas es la sistólica que está arriba es decir representa el primer número en la lectura, la otra es llamada diastólica que está abajo y es el segundo número en la lectura. Un ejemplo de la lectura de la presión arterial es 120/80 (120 sobre 80) en la cual, 120 es el número sistólico y 80 es el número diastólico.

Popularmente, con cierta frecuencia, se expresan los valores de tensión arterial en centímetros de mercurio (en lugar de milímetros de mercurio), es decir, en cifras 10 veces por debajo de lo habitual.

En ese contexto, no es infrecuente oír decir a médicos o pacientes que la tensión arterial de un sujeto normal es de 14-9 o 14/9.


La presión arterial se mantiene la mayor parte del día en valores constantes, la máxima (sistólica) y la mínima (diastólica) tienen un valor de 130/80 mmHg.

Es importante saber que si tenes tendencia a la presión arterial baja, lo mejor es consultar un medico, pero hasta entonces puedes seguir los siguientes consejos cuando te sientas mal.

Para sentirnos mejor debemos ingerir mucho líquidos, entre 2 y 3 litros por día, mejor aun si estos líquidos tienen mucha azúcar. También podemos probar poniéndonos sal debajo de la lengua o comer algo con mucho nivel en sodio. Un ejercicio que suele funcionar es sentarnos con las piernas hacia arriba y la cabeza hacia abajo ya que esto facilitara la llegada de la sangre a la cabeza.

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