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viernes, 5 de octubre de 2012

Las Mandalas

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Mandala es una palabra que en sánscrito, quiere decir círculo sagrado. Algunos lo llaman 'el laberinto de los círculos'.Se utiliza para meditar, concentrar energía, equilibrar los desordenes, producidos por diferentes factores, que alteran y desestabilizan.

El mandala es un símbolo circular, que se encuentra desde el comienzo de la humanidad. Las diferentes culturas coinciden en que conduce hacia el camino a la unidad del ser.


La realización de mandalas es eficaz para armonizar, estabilizar y controlar estados de crisis, ansiedad, y desequilibrios.

Los niños y las niñas dibujan mandalas inconscientemente con frecuencia; además, a nuestro alrededor encontramos mandalas por todas partes: en la naturaleza, en los rosetones de
las catedrales e iglesias, en los objetos que nos rodean, en la alimentación, etc.


Jüng descubrió que el mandala es una herramienta poderosa para el crecimiento y la transformación como símbolo de integridad.


La utilización del mandala es una técnica de recentrado. Ya ha sido probada la eficacia de las mandalas a la hora de tranquilizar rápidamente a los niños. Con esta sencilla actividad de colorear se consigue una mayor concentración y una mejor comprensión, memorización y cohesión del grupo. Nos permite a todos afrontar situaciones difíciles de la vida cotidiana con éxito y facilidad. Así pues, se trata de una herramienta muy eficaz que proporciona grandes beneficios
en nuestro día a día.


¿Para qué se utilizan?

Reequilibrio
: toca simbólicamente lo más profundo de nuestro ser.

Concentración: antes de hacer trabajos más complejos e intelectuales, los alumnos requieren mayor condensación de contenidos (es interesante colorear mandalas al empezar la
jornada escolar, después del patio, o de hacer psicomotricidad).
Memoria: nos ayudan a su mejora y a ejercitarla de manera activa.

Introspección: tras realizar actividades de movimiento, para apaciguar las conductas hiperactivas.

Calma: permite mejorar estados depresivos en los niños más inquietos, así como la atenuación de choques emocionales y la recuperación de un dinamismo olvidado.
Relajación: se pretende alcanzar de manera profunda.

Crecimiento: como personas, permite la transformación y la integración de nuestro ser más profundo.

Trabajo de trastornos: es una gran herramienta para ayudar a alumnos que presentan trastornos generalizados del desarrollo.

Ampliación y refuerzo: se pueden utilizar para motivar en el repaso o en la ampliación de contenidos.

Silencio: sirven para trabajarlo de forma regular. Los alumnos se concentran haciendo la actividad y se dan cuenta de que si permanecen en silencio colorean mejor el mandala y en consecuencia, al acabar la actividad, se sienten más satisfechos. En la práctica docente es imprescindible trabajar este aspecto, pues el silencio es fundamental en todas las etapas educativas y sociales.

Re-armonización colectiva: es una manera de que los alumnos socialicen y fomenten la convivencia y la solidaridad en un ambiente armónico. Los efectos son grandes y beneficiosos también para la armonización familiar.

Fatiga: ayuda a combatir el estrés pasajero de los niños y a la vez el de los adultos. Es interesante que ayudemos a los alumnos a observar el estado emocional antes y después de la actividad, así podrán apreciar los efectos de los mandalas. Los niños se percatan de que los mandalas nos ayudan a mejorar conductas y determinados estados transitorios que afectan a su desarrollo psicoemocional.

Despertar de la creatividad: desarrollan su imaginación, experimentan con diferentes materiales y técnicas de trabajo y sacan las mejores cualidades de sí mismos; la esencia del ser humano.

Autoestima positiva: ayudan a tener una imagen positiva de sí mismos y a sentirse acogidos por el entorno con amor, afectividad, respeto y comprensión. Tras el coloreado de los mandalas, los niños siempre obtienen un resultado satisfactorio; ¡los mandalas coloreados siempre son bonitos!
Mejoría del funcionamiento cerebral: la práctica de mandalas ayuda a desbloquear la parte psicológica de cada persona y en consecuencia mejora el funcionamiento cerebral.

Experimentación: es la base de esta práctica, y no tanto la comprensión. Solo con los mandalas sabremos qué sentimos y cómo nos sentimos antes y después de la actividad.
Permite expresar el ser más profundo y extraer emociones del individuo retenidas.
Maestro/a facilitador/a: durante el proceso, el docente interviene como estimulador de procesos cognitivos, potenciando las zonas de desarrollo cercano del niño.

Refuerzo del yo: la experiencia de los mandalas favorece el refuerzo de la personalidad del niño. Asimismo, equilibra la personalidad de cada individuo ayudándonos a observar nuestro
interior.
Aprendizaje del pensamiento y la comunicación: ayuda a los niños a desarrollar la parte cognitiva y emocional y potencia el descubrimiento de técnicas, así como la manipulación de
diversos materiales.

Iniciativa: fomenta la toma de decisiones en los propios procesos y en las acciones creativas.

Convivencia en el mundo: les acerca a la solidaridad y a la empatía.
Memoria comprensiva: se estimula la comprensión de lo que se memoriza, que es un recuerdo de lo que se ha aprendido y una base a partir de la cual se inician nuevos aprendizajes.

Socialización e individualización: de los alumnos con la finalidad de que convivan en un clima afectivo y de seguridad emocional.

Globalización, observación y experimentación: son elementos primordiales en la práctica de los mandalas.

Aprendizaje significativo y globalizado: se fomenta la globalización y la significación de los aprendizajes en la medida en que supone que el nuevo material se relacione de manera substantiva y no arbitraria con lo que el alumno ya sabe. Así pues, cuanto más globalizado
sea el aprendizaje, mayor será su significatividad y más estable será la retención.

El acceso al silencio y a la receptividad: son factores necesarios para poder integrar la información, pues es la principal carencia de los niños. Así pues, se trata de establecer condiciones óptimas para que se pueda producir este tiempo de interiorización. ¡Antes de nada se tendría que acceder al silencio coloreando mandalas!

Tranquilidad: nos permite, a pequeños y mayores, reencontrarnos para volver a uno mismo, para vivir interiormente con más libertad y para reconstruir nuestras fuerzas. Es esencial
observar la respiración, escuchar los sonidos interiores y exteriores con una concentración visual más exhaustiva.

Conceptualizar el esquema heurístico: en función de las nociones tratadas en la etapa de educación infantil:

  • la toma de conciencia del desarrollo del tiempo
  • la toma de conciencia del espacio en dos o tres dimensiones
  • la consciencia de las relaciones con el entorno del alumno
  • reconocimiento de las vivencias multisensoriales
  • apoyo para señales gráficas diversas
  • apoyo en la memorización de los temas de aprendizaje en las tres áreas de la enseñanzaaprendizaje (descubrimiento de uno mismo y de los demás, descubrimiento del entorno y comunicación y lenguajes).



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