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jueves, 6 de septiembre de 2012

Tasa Tobin

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El 11 de marzo de 2002 murió el economista norteamericano James Tobin, laureado con el Premio Nobel en 1981. Durante décadas, Tobin fue un especialista reconocido entre sus pares. Profesor en Yale y Harvard y miembro del Consejo de Gobierno de la Reserva Federal de Estados Unidos. Sin embargo, hacia el final de su vida, se convirtió también, y para su disgusto, en una referencia para el movimiento antiglobalización.
¿Qué es la Tasa Tobin?

En la actualidad se llama –incorrectamente- Tasa Tobin a la propuesta de un gravamen sobre las Transacciones Financieras Internacionales. Una especie de impuesto o comisión añadida sobre todo movimiento, bien de compraventa de bonos o de contratos sobre derivados financieros.
La tasa Tobin o ITF (Impuesto a las transacciones financieras) es un tipo de tasa sobre las transacciones financieras que fue propuesta por el economista estadounidense James Tobin en susJaneway Lectures en la Universidad de Princeton en el año 1971. Este tipo de impuesto recuperó la atención pública cuando su aplicación fue propuesta en los años noventa por el movimiento antiglobalización, especialmente por la organización ATTAC, y de nuevo en los años 2000 con motivo de la crisis económica de 2008-2012.James Tobin ha considerado que se ha abusado de su nombre y de su idea, dado que en su origen la tasa solo tenía por objetivo frenar la volatilidad de los mercados cambiarios internacionales, y en su nueva formulación se propone que su recaudación se destine a fines sociales o que tenga por objetivo el control de crisis financieras como la crisis de la deuda soberana europea. Desde 2011 se relanzó la reivindicación de esta tasa, tanto desde autoridades políticas y monetarias como diferentes discusiones en el seno de la Unión Europea como desde ONG como Oxfam quien la rebautizó como Impuesto Robin Hood.

En 2001, después de las crisis económicas de los noventa en México, Rusia y el Sudeste Asiático, James Tobin describió la tasa que ideó a comienzos de los años setenta:


El impuesto a las transacciones financieras fue ideado para amortiguar las fluctuaciones en los tipos de cambios. La idea es muy simple: se aplicaría, en cada cambio de una moneda en otra, un pequeño impuesto -digamos un 0,5% del volumen de la transacción-. Esto disuade a los especuladores ya que muchos inversores invierten su dinero en moneda extranjera a muy corto plazo por lo que tendrían que pagar el impuesto muchas veces. Sin impuestos lo que ocurre cuando el dinero se retira inmediatamente es que los países deben aumentar drásticamente los intereses para que su moneda siga siendo atractiva a los flujos financieros. Pero el alto interés y la constante fluctuación son desastrosos para la economía nacional, como se ha demostrado con las crisis financieras de la década de 1990 en México, el Sudeste asiático y Rusia. Con mi propuesta de impuesto a las transacciones financieras los países recuperarían cierto margen de maniobra para defender la economía nacional y sería por tanto una medida que limitaría el poder excesivo de los mercados financieros.

La profunda crisis económica por la que atraviesan la mayoría de los países desarrollados ha llevado a los gobiernos a tomar una serie de medidas para intentar paliar las consecuencias que esta negativa situación ha generado. Una de las iniciativas que desde hace tiempo piden colectivos progresistas y antiglobalización es la implantación de una tasa que grave las operaciones que llevan a cabo los especuladores financieros. El Gobierno ha asegurado que aplicará este impuesto a partir de 2013, ¿pero cuál será la repercusión que tendrá sobre los ciudadanos? Mientras sus defensores creen que habría un mejor reparto de la riqueza, sus detractores consideran que los gastos se trasladarían al consumidor.


El Ejecutivo está ultimando la instauración de una tasa a las transacciones financieras en bolsa a partir del próximo año.

Este impuesto, conocido como “Tasa Tobin” y puesto en marcha en Francia a partir de agosto, tiene la intención de poner freno a la operativa especulativa que ha imperado en los mercados en los últimos meses. Pero las firmas de inversión y las empresas del sector bursátil aseguran que la nueva medida provocará una fuga aún mayor de los inversores en el mercado español.

El Gobierno está ultimando los detalles del proyecto de ley, al que ha tenido acceso EXPANSIÓN, para implantar el impuesto. La tasa gravará la compra de acciones y de otros instrumentos bursátiles como los warrants, las opciones y derivados así como los CDS, y será recaudada por los brókeres. Por el contrario, estarán exentos del impuesto las nuevas acciones de una OPV y las ampliaciones de capital, entre otras.
Por el momento se desconoce la cuantía del nuevo impuesto, aunque las casas de análisis no creen que sea muy distinta al instaurado en Francia, del 0,2%. Serán los brókeres los encargados de recaudar el tributo, y deberán hacer declaraciones trimestrales y anuales.

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