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viernes, 9 de septiembre de 2011

El 'Australopithecus sediba' allanó el camino evolutivo de las especies 'Homo'

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El cráneo de ’Australopithecus sediba’ que fue encontrado en Sudáfrica en 2010 y cuyo estudio ha demostrado que poseía varias características similares a las que tienen hoy en día los humanosSCIENCE


  • Restos fósiles desvelan que tenían características similares a la de los humanos
  • Entre los restos está la mano de homínido más completa que se conoce
  • Según los estudios, los Austrolopithecus sediba usaban herramientas



Los fósiles de dos jóvenes homínidos encontrados en una cueva de Malapa, cerca de Johannesburgo (Sudáfrica), podrían revolucionar el árbol evolutivo que soporta la rama del ser humano. Cinco investigaciones, publicadas en la prestiogiosa revista ‘Science’, analizan varios aspectos de la morfología de los ‘Australopithecus sediba’ y concluyen que este homínido primitivo podría ser la base del género ‘Homo’ (que incluye a la especie humana ‘Homo sapiens’) en el árbol de la vida.


Además, uno de los estudios, dirigido por el investigador del Instituto de Evolución Humana de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, retrasa la edad de ambos ejemplares hasta hace casi dos millones de años (concretamente 1,977 millones de años). Este dato sitúa a esta especie antes que las apariciones más tempranas en el registro fósil de los ‘Homo’. Los fósiles más antiguos del género que condujo hasta el ser humano moderno datan de hace 1,9 millones de años y corresponden con ejemplares de ‘Homo habilis’ y ‘Homo rudolfensis’, antecesores del ancestro humano indiscutible, el ‘Homo erectus’.


Pero la edad más antigua de los fósiles de A. sediba indican que esta especie más antigua que los ‘Homo’ es un linaje diferente a partir del que podría haber evolucionado el ‘Homo erectus’, según indican los autores. “La edad es particularmente interesante porque está muy cerca del tiempo de la transición clave que dio lugar al género ‘Homo’”, aseguró Brooks Hanson, editor en jefe de la revista Science en la presentación de una teleconferencia de prensa con los investigadores.






“Por suspuesto, el retraso de la edad de los fosiles con respecto a la que ofrecimos cuando se presentó el descubrimiento de A. sediba postula a la especie como el mejor candidato para ser el ancestro que condujo hacia el surgimiento del género ‘Homo’”, aseguró Lee Berger, durante la teleconferencia.


Los investigadores sostienen, a la luz de los fósiles, que este homínido desplegó tanto características primitivas como rasgos más modernos que lo pueden convertir en un ancestro del género de los Homo.


"Las características avanzadas descubiertas en el cerebro y el cuerpo, junto con la fecha temprana en la que vivieron, lo convierten en posiblemente el mejor candidato a ancestro de nuestro género, mucho más que descubrimientos previos, tales como el Homo habilis", asegura Lee Berger, líder de la investigación.


Los restos que se encontraron son una mano, que esla más completa de un homínido que se ha encontrado hasta ahora, una pelvis, también completa, y piezas de los pies y el tobillo y un cráneo. Todos estos restos han sido analizados en cinco estudios separados que han sido publicados en la revista Science.
El cráneo y la pelvis


Los investigadores estudiaron primero el cráneo encontrado y que pertenecía a un hombre de unos 10 ó 13 años.


"El cerebro que reside dentro de un cráneo no se fosiliza. Mediante el estudio de las impresiones en el interior del cráneo, los paleontólogos tienen una oportunidad para estimar cómo habría sido superficie del cerebro", explica Kristian Carlson, de la Universidad de Witwatersrand.


El análisis del cráneo desveló a los investigadores que el cerebro del Australopithecus sediba era parecido al de los Homo, pero más pequeño, como una miniatura.


También presenta indicios de reorganización neuronal justo detrás de los ojos, que indica un recableado hacia un lóbulo frontal parecido al que tenemos los humanos.


Este descubrimiento pone en duda la teoría que sostiene que el cerebro creció durante la transición de una especie a otra. En cambio favorece la teoría que alega que la reorganización neuronal permitió evolucionar al Australopithecus sin que su cerebro aumentase de tamaño.


Paralelamente, el estudio de la pelvis también refuerza esta teoría y señala que esta parte del cuerpo de los Homo no evolucionó debido a un aumento de la capacidad craneal, como sostienen algunas teorías.


El análisis de la pelvis, que pertenecía a una hembra, demuestra que en losAustralopithecus sediba este hueso ya presentaba algunas características similares a las de los humanos hoy en día, por lo que la supuesta evolución en el tamaño del cerebro no influyó en la pelvis.




La mano y el tobillo


Los restos de la mano encontrados, y que también pertenecían a la mujer, conformanlos fósiles más completos de este tipo que se conocen de esta especie, ya que solo faltan algunos huesos.


El estudio de la mano revela que los Australopithecus sediba tenían un fuerte aparato flexor, que indica que podían trepar por los árboles.


Pero también presentaba un dedo pulgar largo y unos dedos cortos, que según los investigadores, puede indicar que esta especie había comenzado a trabajar con herramientas.


El análisis del tobillo demuestra que en algún momento el Australopithecus trepó a los árboles, pero andaba de forma bípeda.


La articulación del homínido era similar a la del ser humano, aunque el talón y la espinilla es más parecida a la de los actuales simios, según los investigadores.


Con estas características los investigadores pretenden demostrar que el Australopithecus sediba es un claro antecesor de los homínidos del género Homo, que desembocaron en nuestra especie.

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