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miércoles, 6 de julio de 2011

Restos fósiles craneales de un búfalo asiático de unos 1,5 millones de años

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Un equipo de paleontólogos ha identificado en el yacimiento de Venta Micena de Orce (Granada) restos fósiles craneales de un búfalo asiático de unos 1,5 millones de años de antigüedad, lo que probaría que la Península Ibérica no era un territorio aislado para la fauna en el Pleistoceno.
Así lo afirma el profesor Bienvenido Martínez-Navarro, perteneciente al Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), que ha publicado un artículo sobre este descubrimiento en la web de la prestigiosa revista Quaternary International.
También firman el artículo Sergio Ros-Montoya y María Patrocinio Espigares, ambos paleontólogos del Museo de Prehistoria y Paleontología de Orce, y Paul Palmqvist, catedrático de Paleontología de la Universidad de Málaga. Los restos de este búfalo pertenecen al género Hemibos, antecesores de los búfalos de agua, de cuyas hembras se extrae la leche con la que se fabrica el famoso queso de mozzarella de búfala.
El búfalo descubierto en Orce corresponde a una especie de tamaño más pequeño que el de los bisontes, también presentes en Venta Micena, que habitaba en zonas arboladas y que debía de pesar entre 350 y 450 kilogramos. En 1990, varios centenares de fósiles de bisontes y de otra especie entonces no identificada fueron encontrados en el yacimiento de Venta Micena, entre ellos un fragmento craneal denominado como VM 9000 que, con una antigüedad de 1,5-1,6 millones de años, presentaba una anatomía desconocida entre los bóvidos europeos del Cuaternario.
Tras 20 años de investigaciones y muchos viajes a lo largo de Europa, África y Asia para poder estudiar y comparar distintos fósiles, el equipo de paleontólogos han podido determinar la adscripción de este cráneo a una extraña especie de búfalo denominada Hemibos gracilis, hasta ahora sólo descubierta en Asia.
«Es un espectacular hallazgo realizado por nuestro equipo -ha resaltado Bienvenido Martínez-Navarro- puesto que se trata de un tipo de búfalo que habitó la cuenca de Guadix-Baza durante el Pleistoceno inferior y del que no se tenía constancia en nuestro continente». Esta especie o una muy próxima a ella sólo se había descrito en 2004 por el profesor Qui, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekin, y sus colaboradores.
Martínez-Navarro ha dicho que «la importancia del hallazgo reside en que por primera vez este tipo de búfalo se localiza en Europa e indica que la Península Ibérica no era un territorio aislado sino una parte más del Continente Euroasiático, donde las faunas se comunicaban desde China hasta la Península».
También probaría que la climatología «no era tan diferente, puesto que estos herbívoros comían el mismo tipo de plantas y ello les permitía moverse a lo largo de las mismas latitudes, en torno al paralelo 40-42, y habitar desde la China central hasta la Península Ibérica».
Bienvenido Martínez-Navarro destaca la importancia del patrimonio paleontológico de Venta Micena, que «está suministrando nuevos datos sobre la distribución de las especies a lo largo del Cuaternario, tanto en el tiempo como en el espacio del Continente Euroasiático».

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