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domingo, 17 de octubre de 2010

Generalidades

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Los científicos confirman que un asteroide mató a los dinosaurios  
«La combinación de todos los datos disponibles de diferentes disciplinas científicas nos lleva a la conclusión de que un gran asteroide que cayó hace 65 millones de años en lo que hoy es México fue la causa principal de las extinciones masivas», sentencia Peter Schulte, de la universidad alemana de Erlangen y director de un estudio que publica hoy la revista 'Science'. 41 científicos de América, Asia y Europa han examinado todas las pruebas que apuntan a un impacto cósmico como causa última de la desaparición de los dinosaurios y han concluido que esa hipótesis sigue siendo válida.  
Dos equipos independientes dirigidos por el físico estadounidense Luis Álvarez y el geólogo holandés Jan Smit propusieron la hipótesis hace 30 años. Descubrieron una capa de iridio que, en todo el mundo, aparecía embutida entre las rocas cretácicas, con restos de dinosaurios y otros animales, y las terciarias, ya sin rastro del 70% de las especies, incluidos los dinosaurios. Como el iridio es un metal muy raro en la Tierra, pero abundante en meteoritos, concluyeron que el choque de un asteroide había lanzado a la atmósfera gran cantidad de ese metal que, después, se había precipitado a la superficie y dado lugar a la capa de iridio. En 1991, se localizó en Yucatán (México) un cráter de impacto de 200 kilómetros de diámetro datado hace 65 millones de años.  
La teoría alternativa  
Algunos científicos han sugerido desde entonces que el cráter de Chicxulub sería 300.000 años anterior al evento catastrófico y, por consiguiente, un asteroide no habría exterminado a los dinosaurios. En su opinión, la causa de la extinción de hace 65 millones de años serían erupciones volcánicas masivas ocurridas en la meseta india de Decan que habrían provocado un enfriamiento global y lluvia ácida.  
Ahora, los investigadores que examinan en 'Science' todas las pruebas destacan que la conclusión de sus colegas es errónea y se debe a que se han basado en estratos de Chicxulub, donde a consecuencia del choque «los depósitos sedimentarios están más revueltos». Y es que el impacto del asteroide, al que se calculan unos 12 kilómetros de diámetro, liberó un millón de veces más energía que la bomba atómica más potente, causó terremotos de magnitud superior a 10, tsunamis, movimientos de tierra masivos 
Ideal /5 marzo 2010


Un único meteorito gigante provocó la extinción de los dinosaurios  
La colisión se produjo hace 65,5 millones de años y afectó a casi el 70% de las especies  
n equipo de investigadores ha encontrado nuevas pruebas que corroboran que la extinción masiva ocurrida hace 65,5 millones de años y que afectó a casi el 70% de las especies, poniendo fin a la era de los dinosaurios, fue provocada por el impacto de un meteorito en la península mexicana de Yucatán. 
Esta es la principal conclusión de un artículo publicado en la revista Science, en el que han participado 41 expertos de Estados Unidos, México, Canadá, Japón y Europa, entre ellos Laia Alegret, Ignacio Arenillas y José Antonio Arz, tres investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón. 
La hipótesis de la colisión se propuso hace ya 30 años, cuando se sugirió que un gran meteorito de unos 10 kilómetros de diámetro impactó sobre la Tierra y la energía liberada fue un millón de veces mayor que la generada por la bomba nuclear más grande jamás probada. En 1991 se descubrió enterrado bajo la península mexicana un cráter de impacto de casi 200 kilómetros de diámetro, el cráter de Chicxulub, cuya edad geológica coincide con la época de las extinciones. 
El fin de un periodo  
Los científicos de este estudio concluyen que esta hipótesis es "ahora más fuerte que nunca frente a otras teorías alternativas que se debilitan", como la que señala que la principal causa de dichas extinciones fue debida a una actividad volcánica inusual en la zona del Decán (India occidental) que provocó un enfriamiento global y lluvia ácida. 
Los investigadores de la Universidad de Zaragoza son especialistas en el estudio de fósiles microscópicos (los foraminíferos), que ayudan a datar las rocas sedimentarias marinas que los contienen y a conocer su profundidad de depósito. Estos científicos han contribuido a poner fecha a los depósitos relacionados con el impacto meteorítico en el Golfo de México y el Caribe para establecer la relación causa-efecto entre éste y el evento de extinción masiva. 
Argumentos a favor y en contra 
Entre quienes se oponen a esta teoría, un grupo liderado por Gerta Keller, de la universidad estadounidense de Princeton, cuestiona la teoría impactista basándose en el análisis de los sedimentos depositados alrededor del Golfo de México, donde se observaron acumulaciones de diminutas gotas de material fundido (microtectitas) tras la caída del asteroide. Según estos autores, la edad de los fósiles microscópicos indica que estas microtectitas se depositaron unos 300.000 años antes del límite K-T, demasiado pronto como para que el impacto fuera la principal causa de la extinción de especies..Sin embargo, José Antonio Arz ha señalado que en este artículo de Science se demuestra que en realidad estos sedimentos coinciden exactamente con el evento de extinción, y fueron depositados en un "tiempo geológicamente instantáneo" (semanas) como consecuencia de los terremotos y grandes tsunamis producidos por el impacto del asteroide de Chicxulub..Todos los cambios significativos en los ecosistemas de la Tierra se iniciaron en este momento "y, por tanto, el impacto de un gran asteroide en los sedimentos ricos en sulfatos de la antigua plataforma del Yucatán sigue siendo la causa más plausible para explicar la extinción en masa del límite K-T", según sus autores. Los micropaleontólogos españoles llevan más de 20 años investigando el asunto, y preguntados si este artículo terminará la discusión entre científicos, han indicado que "el 99 por ciento de los especialistas apoyan la teoría del impacto 
(Ideal / 4 marzo 2010) 


Temas y noticias 
Un estudio señala que la caída de un cuerpo celeste provocó reacciones que provocaron la expansión de estas especies, al igual que otro, posteriormente, fue la causa de la extinción




Por Juan Ramón Romero - Washington, 16 may (EFE).-
El impacto de un asteroide pudo acabar hace 65 millones de años con los dinosaurios, pero han aparecido pruebas de que otro impacto anterior les ayudó a dominar la Tierra, según una nueva teoría que publica Science.
La teoría, elaborada por un equipo internacional de paleontólogos, afirma que el impacto de cuerpos cósmicos está implicado tanto en el ascenso como en la desaparición de estos enigmáticos animales.
Los paleontólogos saben que hace 200 millones de años, justo antes de comenzar el período Jurásico, se produjo una extinción masiva de la vida en la Tierra, pero no se explicaban porqué.
Ahora descubrieron, gracias a espectrómetros más precisos, que los estratos geológicos de ese período contienen gran cantidad de iridio, un elemento común en los cuerpos celestes que señala la posibilidad de un gran impacto de un asteroide o un cometa.
De confirmarse su teoría, los investigadores señalaron en un artículo publicado en la revista Science que los asteroides habrían sido responsables de la desaparición de los dinosaurios, hace 65 millones de años, pero también de su ascenso, hace 200 millones de años.
Los registros fósiles de huesos y huellas estudiados en más de 70 puntos de Norteamérica revelan un aumento de la presencia de los dinosaurios en el límite entre los períodos Triásico y Jurásico.
Los dinosaurios, escasos hasta ese momento, comenzaron una fuerte expansión, posiblemente por el impacto del asteroide que redujo o acabó con las especies con las que competían, apuntó Kent Rutgers, uno de los investigadores.
"Nuestras investigaciones se suman a la posibilidad de que se produjera un impacto de un cometa o un asteroide hace 200 millones de años, seguido de un aumento de la población de los dinosaurios en el período Jurásico", afirmó Rutgers, geólogo de la Universidad de Columbia, en Nueva York.
A partir de ese momento, según el investigador, "los dinosaurios emprendieron la dominación de la Tierra" durante 135 millones de años, los que median entre el primer cataclismo y el que marcó su desaparición.
Pese a la idea generalizada de que los dinosaurios fueron animales de grandes proporciones, muchas de las especies conocidas corresponden a saurios de pequeño tamaño, de entre 30 y 40 centímetros de longitud máxima.
Las investigaciones realizadas en los estratos correspondientes entre el Triásico y el Jurásico revelaron además que durante ese período se produjo una inversión en los campos magnéticos de la Tierra, otra prueba más de que hubo un fuerte impacto.
Asimismo se utilizaron los equipos de espectrometría de alta resolución que posee la Universidad de Viena, en Austria, que identifican los materiales a partir de la medición exacta de sus masas, lo que permitió descubrir la presencia del iridio.
"La anomalía del iridio y la dispersión de esporas de helechos observada, sugieren que la causa pudo ser el impacto de un bólido", según el artículo de Science.
Los científicos no precisaron en qué lugar de la Tierra sucedió el impacto que ayudó a la expansión de estos animales, pero si se sabe que el asteroide que posiblemente provocó su desaparición, impactó en la región ocupada actualmente por la Península de Yucatán, en México.
Las teorías geológicas de la desaparición de los dinosaurios por efecto de este gran impacto también se han cuestionado, pero la gran mayoría de los científicos creen que son verosímiles. 


SACUDIDA SISTEMA SOLAR PUDO CAUSAR DESAPARICION DINOSAURIOS 
Londres, (EFE).- Una fuerte y misteriosa sacudida producida en el Sistema Solar hace sesenta y cinco millones de años podría haber provocado la extinción de los dinosaurios, según ha afirmado hoy, miércoles, un equipo de científicos norteamericanos durante un congreso en la ciudad escocesa de Edimburgo. 
El grupo de expertos, de la Universidad de California, asegura que el impacto producido en el Sistema Solar fue tan fuerte que hizo que la Tierra modificara su órbita, junto a los planetas Marte y Mercurio. En medio de la violencia cósmica -mantienen- varios asteroides gigantescos pudieron caer en la superficie de nuestro planeta y, posiblemente, uno chocó contra el mar frente a la península de Yucatán, en México, lo que provocó erupciones volcánicas. 
Estas erupciones lanzaron una gruesa capa de ceniza a la atmósfera que actuó de aislante ante los rayos del sol y causó un "invierno nuclear" que causó la muerte de los dinosaurios. Durante cuatro años, los científicos han estado investigando cómo las "resonancias gravitatorias" pueden provocar el caos entre planetas y asteroides. 
Estas resonancias, apuntan, son la causa del llamado "límite K-T", un momento en la historia geológica acaecido hace 65 millones de años, cuando una gran catástrofe de naturaleza desconocida aniquiló a la mayoría de las especies que vivían entonces en la Tierra. 
Bruce Runnegar, director del Centro de Astrobiología de la Universidad de California, explicó que "para entender mejor la historia del Sistema Solar desde sus orígenes, hemos llevado a cabo simulaciones de las órbitas de los nueve planetas principales siguiendo modelos a los que íbamos aumentando su complejidad".


"Nuestros cálculos más precisos -añade- demuestran que el estado dinámico de los planetas más cercanos al sol cambió bruscamente alrededor de sesenta y cinco millones de años atrás". Los científicos están de acuerdo en que las aguas mexicanas sufrieron un gran impacto en el periodo del "límite K-T" pero hasta el momento desconocen su causa. 
Hallan los primeros restos de dinosaurios tireóforos en España 





Geólogos de la Universidad de Oviedo han hallado en las costas orientales de Asturias las primeras huellas en España de dinosaurios tireóforos, variedad cuadrúpeda del periodo Jurásico (entre 206 y 144 millones de años) de la que no se habían encontrado restos anteriores en la península.





Los investigadores revelaron que han hallado en los acantilados de Villaviciosa, Colunga y Ribadesella treinta icnitas en buen estado de conservación pertenecientes a esta familia de dinosaurios que, con un peso de hasta dos toneladas, llegaban a medir 9 metros de longitud.





Herbívoros con los dientes grandes y achatados y otros pequeños y afilados, el Tireóforo fue el grupo de dinosaurios más acorazado que existió, ya que exhibía placas, púas, escudos, cuernos o protuberancias, mientras que algunos tenían cuernos o mazos en la cola.





Eran cuadrúpedos, a pesar de lo cual algunos podían reincorporarse sobre las patas traseras, y tenían la cabeza pequeña, la cola larga y eran corpulentos.





La investigación de José Lires y Laura Piñuela y dirigida por José Carlos García Ramos constata por vez primera que los Tireóforos también habitaron en España.


ENCUENTRAN EN AUSTRALIA  RESTOS FOSILES DE REPTILES ANTERIORES A LOS DINOSAURIOS 
por Rocío Otoya - Sydney (Australia), (EFE).- Unos fósiles marinos hallados recientemente en el corazón del desierto australiano pertenecieron a animales que vivieron veinte millones de años antes que los dinosaurios, dijeron hoy a EFE expertos del Museo de Australia del Sur. 
El paleontólogo Den Kear, del citado museo, explicó que "los fósiles descubiertos en Coober Peddy -localidad situada a 836 kilómetros al norte de Adelaida-, pertenecen a un ejemplar de 'ictiosaurio' y a cinco especies de 'plesiosaurios'". 
"El descubrimiento nos ha emocionado porque los fósiles de ambas especies marinas, que vivieron en los mares de hace 120 millones de años, podrían ser los más antiguos encontrados nunca en Australia", afirmó. 
El paleontólogo aseguró que, a pesar de haber encontrado únicamente el diez por ciento de la espina dorsal del "ictiosaurio", se puede deducir que ese reptil marino era relativamente joven y medía unos tres metros de largo. 
El "ictiosaurio" se parecía al delfín que conocemos, pero llegó a medir hasta nueve metros de largo y se caracterizó por tener un par de aletas delanteras, dos traseras y una de gran tamaño sobre el lomo que se unía a una cola parecida a la de un pez. 
"El ejemplar más antiguo descubierto en el mundo data del triásico, es decir, de hace 220 a 230 millones de años, y algunas de las primeras criaturas tenían el tamaño de las ballenas actuales", precisó Kear. 
El espécimen desenterrado en Coober Pedy perteneció a la época del Cretáceo, periodo en el que, según se cree, empezaron a desaparecer esas criaturas. 
En la misma zona, los lugareños descubrieron los restos fósiles de al menos cinco "plesiosaurios", otros gigantescos reptiles marinos que se alimentaban de peces, crustáceos y moluscos. 
Kear explicó que estos animales prehistóricos "se asemejan mucho al famoso monstruo del lago Ness", se caracterizan por tener un cuello muy largo y por las aletas natatorias, o "hiperfalangias", que reemplazan a sus cuatro extremidades. 
Vivieron desde la época del Triásico a la del Cretácico, abarcando todo el Mesozoico, tragaban piedras denominadas gastrolitos a manera de lastre para contrarrestar a sus grandes pulmones durante sus inmersiones. 
Los primeros análisis de los restos fósiles apuntan a que el 95 por ciento corresponden a especímenes de recién nacidos o animales jóvenes. 
"Es muy difícil hallar restos fósiles de bebés 'plesiosaurios', y el hecho de que la mayoría se descubriese en Coober Pedy induce a creer que se trata de una área del mar del Mesozoico utilizada como lugar de reproducción y para criar hijos", puntualizó Kear. 
"Los sedimentos encontrados en Coober Pedy son totalmente atípicos -dijo-, tienen características muy similares a las de los climas polares y ciertamente los fósiles encontrados en pleno desierto australiano nos sugieren que habitaron los mares del Mesozoico". 
El nombre Coober Pedy se deriva de la palabra aborigen "kupa piti" o "madriguera del hombre blanco", debido a la tendencia de sus escasos habitantes a construir sus viviendas en el subsuelo para escapar al sofocante calor del desierto, y el lugar se encuentra sobre el antiguo mar prehistórico de Australia. 
Kear explicó que "gran parte del territorio australiano, especialmente la región central, estaba sumergido y unido a la Antártida, en lo que se cree formaba parte del continente de Godwana". 
Godwana constituía un enorme continente al que pertenecían América del Sur, Africa, Australia, la Antártida, India y Nueva Zelanda, pero se fragmentó hace más de cien millones de años. 
ARGENTINA- DESCUBIERTO UN IMPORTANTE YACIMIENTO DE DINOSAURIOS Y MAMIFEROS
 
Buenos Aires,(EFE).- Un grupo de paleontólogos se topó en la árida meseta de la Patagonia argentina con un auténtico "Parque Jurásico" formado por fósiles de dinosaurios, mamíferos y anfibios que revela aspectos desconocidos de los períodos en que estos vivieron. 
El depósito de fósiles fue hallado hace varios meses y es minuciosamente explorado por varios científicos del Museo Paleontológico Egidio Feruglio, quienes, casi por casualidad, dieron con este tesoro paleontológico del período Jurásico Medio. 
El grupo investigador, dirigido por el alemán Oliver Ruhut, iba buscando dinosaurios y no solo se encontró con el esqueleto casi completo de uno, sino que además halló restos de pequeños mamíferos, tortugas, anfibios y pterodáctilos (reptiles voladores). 
"Es una época crítica en la evolución de los dinosaurios. De ahí la importancia del yacimiento más allá del tamaño de los restos hallados" ya que llena "un vacío" en este tipo de investigaciones, dijo hoy a Radio Mitre de Buenos Aires el geólogo Gerardo Cladera. 
El yacimiento, con restos de entre 150 y 160 millones de años de antigüedad, está en el Campamento Los Adobes, en el centro de la provincia argentina de Chubut y a unos 400 kilómetros de la ciudad de Trelew, donde se encuentra el Museo Egidio Feruglio.
HALLAN RESTOS FOSILES DE UN CANIDO DE 500.000 AÑOS DE ANTIGUEDAD
 
Buenos Aires, (EFE).- Tres argentinos aficionados a la paleontología encontraron los restos fósiles de un cánido de más de 500.000 años de antigüedad y de tamaño similar al de un lobo, informó hoy el diario "La Nación". 
El hallazgo fue hecho en la ciudad bonaerense de San Pedro, a 160 kilómetros al norte de la capital argentina, en una cantera abandonada, a dos metros y medio de profundidad. 
Mario Kloster, José Luis Aguilar y Gustavo Bruno, tres amigos aficionados a buscar fósiles, encontraron allí los restos de un ejemplar de "theriodictis platensis", un cánido depredador de la llanura pampeana. 
Este esqueleto, cuya antigüedad es de unos 500.000 años, es el segundo perteneciente a un "theriodictis platensis" encontrado hasta ahora. 
A fines de noviembre pasado, Kloster, Aguilar y Bruno notaron que en un corte artificial del terreno de la cantera asomaba parte del hueso de una extremidad. 
Al remover los sedimentos, los tres buscadores de fósiles pudieron extraer el resto del esqueleto del animal y lo llevaron al Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, de la ciudad de Buenos Aires. 
Expertos del museo identificaron los restos como pertenecientes a un "theriodictis platensis", animal de la familia de los cánidos, de hábitos predadores y en ocasiones carroñero.
DINOSAURIOS ACORAZADOS EN EL PARQUE GEOLOGICO DE CHERA, VALENCIA
 
Descubiertos restos de 80 milones de años de antiguedad 
Chera (Valencia), (EFE-Ideal).- Paleontólogos del Instituto Cavanilles de la Universidad de Valencia ha descubierto restos de dinosaurios acorazados y de reptiles voladores, de ochenta millones de años de antigüedad, en el parque Geológico de Chera (Valencia), considerado como el más rico de Europa en fauna del Cretácico Superior. 
En el yacimiento se han localizado restos de un "Rhabdodon", un ornitrópodo bípedo y hervíboro, de cinco metros, muy abundante en Europa; así como de un reptil volador llamado Pterosaurio, el osteodermo, de un Anquilosaurio o dinosaurio acorazado y numerosas piezas dentales de dinosaurios carnívoros, cocodrilos, tortugas y peces. 
Así lo explicó a EFE el paleontólogo valenciano Julio Company, del Instituto Cavanilles de Biodiversidad de la Universidad de Valencia, que en la actualidad trabaja en su tesis doctoral "Vertebrados continentales del cretácico superior (Campaniense -mastrichtiense) en la Provincia de Valencia", dirigida por el profesor Miguel De Renzi. 
Company explicó que "los restos de dinosaurios y otros animales de la fauna cretácica han sido hallados muy diseminados y estropeados en niveles geológicos ricos en carbonatados, calizas y margas" y atribuyó el mal estado de los restos a las agresiones y a los efectos del transporte de los enterramientos. 
En las distintas campañas de excavaciones en el término de Chera, iniciadas en 1995, han participado grupos de paleontólogos y geólogos pertenecientes a la Universidad de Valencia, Universidad de Zaragoza y Universidad Autónoma de Madrid. 
Julio Company explicó que el primero en descubrir la presencia de restos de dinosaurio fue un vecino de Requena, quien informó de su hallazgo al Seprona y posteriormente a la Universidad de Valencia, cuyos palentólogos excavando en la zona desde hace seis años. 
Los restos hallados por este equipo de paleontólogos se encuentran depositados en el Museo Comarcal de Requena y en el Departamento de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid. La pequeña localidad de Chera, de 600 habitantes y situadas a unos 100 kilómetros de Valencia, alberga en sus setenta kilómetros cuadrados los más importantes restos de fauna europea del Cretácico Superior, según insistió Company. 
Por ese motivo, la Universidad de Valencia propuso la creación en esta localidad del tercer parque geológico de España y de un Centro de Divulgación en la plaza de su Ayuntamiento, que alberga una importante colección de minerales, fósiles, huellas y restos de dinosaurios. 
El parque geológico, dominado por grandes y escarpados picos, guarda importantes restos de dinosaurios carnívoros y herbívoros, fósiles de insectos, reptiles y mamíferos. 
Se trata de un entorno natural con excepcionales condiciones de presentación de estructuras geológicas, que está regulado para su observación con fines didácticos. 
Cuenta con siete itinerarios, distribuidos en una superficie superior a los setenta kilómetros cuadradas y permite ver conjuntos geológicos con más de cincuenta millones de años de antigüedad y desniveles que alcanzan los seiscientos metros. La Diputación de Valencia es la responsable de realizar la cartografía temática ambiental del parque Geológico, a la que destinó el año pasado más de diez millones de pesetas. Este estudio aportará planos relativos a la erosión real y potencial información sobre la zonas de conservación ambiental, datos de los acuíferos y en conjunto una amplia cartografía geológica del parque y su entorno.

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