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jueves, 2 de septiembre de 2010

Lo 4 tipos de dragones

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Cuatro Tipos de Dragones


En el programa de Discovery Channel DRAGONES: UNA FANTASÍA HECHA REALIDAD, los dragones retratados en mitos y leyendas se clasifican en cuatro grupos:
Dragones prehistóricos
Los dragones del cretácico fueron los animales voladores más grandes que jamás han existido. Estas criaturas ancestrales descendían de un grupo de reptiles acuáticos y semi-acuáticos que habitaron los pantanos marinos hace 200.000.000 años. En un principio, las especies terrestres se apoyaban sobre sus cuatro extremidades y eran incapaces de volar y escupir fuego. Una de estas especies, sin embargo, desarrolló la habilidad de caminar sobre sus dos patas traseras, permitiendo una posterior evolución de las extremidades delanteras que finalmente terminarían por convertirse en alas.
Llegados a este punto, del cual no se tienen referencias fósiles, los dragones comenzaron a aprovechar las bacterias de su intestino para producir hidrógeno. Esta ventaja les permitió superar el obstáculo del peso (presente, por ejemplo en los pájaros y murciélagos) y los llevó a convertirse en la mayor criatura voladora de todos los tiempos. El dragón prehistórico llegó incluso a competir con uno de los grandes depredadores de la época, el Tyranosaurus Rex.
Más adelante en el tiempo, los dragones comenzaron a ingerir minerales inorgánicos como el platino, que funcionaban como catalizadores del hidrógeno almacenado previamente en sus vejigas. De esta manera, se incorporaba a la coraza de los dragones la poderosa arma de escupir fuego. El dragón prehistórico había nacido.
Dragones marinos
Algunas de las primeras especies de dragones eran acuáticas o semi-acuáticas. Se alimentaban en pantanos costeros y en aguas poco profundas, guardando grandes similitudes con los cocodrilos contemporáneos. Cuando se produjo la gran extinción, hace aproximadamente 65 millones de años, estas especies marinas lograron sobrevivir. Una mutación fortuita proporcionó a estos dragones un tercer par de extremidades que sustituyeron a las dos anteriores. Nacía así una nueva y única especie de animales vertebrados: una criatura de seis extremidades.
Algunos de estos dragones recolonizaron la tierra y llegaron a ser totalmente terrestres. El par suplementario de extremidades evolucionó en unas alas muy prácticas, similares a las de los dragones voladores. Otras especies, sin embargo, permanecieron en el agua, concentrándose cada vez más en los recursos alimenticios marinos (crustáceos, pescados y tortugas). A medida que transcurría el tiempo, estos animales fueron perfeccionando y adaptando sus cualidades hacia una vida completamente acuática. Sus rudimentarias alas se fueron transformando en aletas.
Las mandíbulas del dragón se volvieron más largas y anchas para atrapar a los peces y los dientes, en forma de púa, eran utilizados para sujetar a las resbaladizas presas. Mientras tanto, las alas, poco útiles en el agua, disminuyeron de tamaño y terminaron por desaparecer. Un ejemplo de esta clase de dragón podría ser, sin ninguna duda, el Monstruo del Lago Ness.

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