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domingo, 19 de septiembre de 2010

El vuelo de los dragones

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Estrenada en 1982 y dirigida por el dúo Bass-Rankin, “El vuelo de los dragones” es una fábula de dibujos animados que articula la estructura delviaje del héroe alrededor de un mundo de grandes hazañas y criaturas mágicas en el que “los dragones volaban en los cielos libres y sin preocupaciones”.
Para preservar este mundo mágico del destierro al que la ciencia y la lógica parecen haberlo sentenciado, el mago Carolinus y dos de sus hermanos deciden separar un mundo del otro. El cuarto hermano, Ommadon, se opone a la idea, ya que planea utilizar una ciencia desvirtuada y corrupta en su propio provecho. A fin de derrotar a Ommadon y salvar el mundo de la magia, Carolinus forma una pequeña compañía liderada por un hombre con un pie en el reino de la magia y el otro en el de la ciencia.
Un mundo de magia o un mundo de ciencia, ¿cuál?, ¿cuál será?

Primeras apreciaciones

“El vuelo de los dragones” se encuentra a caballo entre aquellas películas que recuerdo con nostalgia por haberlas visto cuando era barbilampiño y sugestionable, y las que me acompañarán toda la vida por haber encontrado en ellas “algo” que trasciende del mero entretenimiento.
Aunque la cinta está dirigida al público infantil, que sin duda disfrutará con creces de la acción constante y de sus personajes de cuento, el argumento cuenta con suficiente profundidad como para satisfacer igualmente al espectador adulto, siempre que éste, claro está, esté libre de prejuicios. Y si os da vergüenza ver dibujos animados y no tenéis progenie de la que serviros como excusa, invitad a vuestros sobrinos o tomad prestado al hijo de la vecina, porque de verdad merece la pena verla con los ojos de un niño.
Además, a diferencia de lo que ocurre con otros productos infantiles, aquí los guionistas no toman a nadie por tonto, y las líneas de diálogo son inteligentes, dramáticas y fluidas. Aunque el doblaje original, con voces como la de James Earl Jones o John Ritter, se pierde con la distribución internacional, el problema, al menos para mí, es insignificante, ya que el español neutro forma parte esencial del modo en que los de mi generación vivimos las películas y series de nuestra infancia.
Por lo que se refiere a la altura artística, todos los ilustradores y animadores que trabajaron en la película eran japoneses, lo que explica tanto el estilo de dibujo, como la calidad de la animación, ambos sobresalientes.
Por último, debo hacer una mención a la magnífica banda sonora de Maury Laws, que incluye un tema realmente maravilloso e inspirador interpretado por Don McLean, 
Y ahora os advierto que, a partir de aquí, esto va a ser “The Attack of the Killer Spoilers”. Queda dicho.

Los personajes

Todos entrañables y todos únicos, pero, al mismo tiempo, universales; os presento a los protagonistas de “El vuelo de los dragones” (ahora con imágenes remasterizadas y a todo color):
Peter Dickinson: Hombre de ciencia, descendiente de Pedro el Grande, y creador de un juego de rol llamado “El vuelo de los dragones”. Este bostoniano del siglo XX es elegido por la Antigüedad (un árbol resplandeciente y parlanchín) para enfrentarse a Ommadon y arrebatarle la Corona Roja, fuente de sus poderes oscuros.
Poco después de que Peter sea conducido al Reino de la Magia por Carolinus, un hechizo desafortunado traslada su mente al cuerpo de Golpezás, un dragón fuerte y valiente, aunque, por su juventud, demasiado impetuoso. No obstante, puestos a elegir entre enfrentarse a Ommadon como un tipo con varias dioptrías y coderas en la chaqueta o un enorme dragón, a ver quién elige lo primero.
Como curiosidad, señalar que el verdadero Peter Dickinson es el autor del un libro titulado “El vuelo de los dragones”, en el que la película se inspira más bien poco.
Carolinus: El Señor de la Naturaleza, también conocido como el Mago Verde. Nada le gustaría más que ver ciencia y magia coexistiendo en perfecta armonía. Sin embargo, ante el imparable avance de la tecnología, se da cuenta de que la única forma de evitar que la magia perezca es aislar un mundo del otro; razón por la que concibe el Último Mundo de la Magia, un refugio para aquellas criaturas que no tienen cabida en el mundo de los hombres.
Lo sorprendente es que lo que le lleva a querer hacer efectiva esta medida es un insignificante incidente con un molino y tres hombrecillos feos como demonios. Un molino. El pináculo de la modernidad y de la ciencia. ¿Con qué porras quiere Carolinus que muelan el trigo esos pobres hombres para conseguir harina y hacer el pan? ¿Es que pretende que se mueran de hambre? El iPhone, en cambio, ya es otro cantar. Ese invento es obra de Satanás.
La princesa Melisande: La hija de Carolinus, una joven de belleza etérea con un peinado que aúna en un único estilo las ensaimadas de la princesa Leia y la melena de Rapunzel (ya sabéis, la de “¡Rapunzel, Rapunzel, lanza tu trenza!”).
Tiene el don de ver a la distancia (comoBraveStarr con el ojo de halcón; ideal para espiar a los vecinos), y su grácil canto puede atraer a las lechuzas mensajeras, aunque supongo que tampoco tendría problema si fueran palomas.
Al final de la aventura, la princesa Melisande debe elegir entre quedarse con su anciano padre en una choza para el resto de su vida, dedicando su tiempo a tejer y escuchar el canto de los pájaros (o lo que diablos sea que hiciera), o bien viajar con Peter al siglo XX y disfrutar del movimiento de liberación femenina y de las alucinantes series de televisión de los ochenta. Difícil elección.
Ommadon: El Mago Rojo, señor del reino del demonio, seductor de la oscuridad y amo de la magia negra. Aunque si alguien le hubiera dado a elegir, probablemente Ommadon hubiera preferido dedicar su tiempo libre a cultivar rosales y recaudar fondos para los desfavorecidos, alguien tenía que asumir el rol de malo de la peli, pues la maldad es parte de todas las cosas y “el bien sería totalmente impotente sin el contraste del mal”. Además, como Ommadon tiene la piel azulada, un cuerno en la nariz, los dientes afilados y una risa diabólica alucinante, no cabe duda de que era el hombre más adecuado para el papel.
Su oscuro propósito consiste en corromper las mentes y los corazones humanos para que desarrollen una ciencia perversa y, a la larga, se destruyan a sí mismos. Por supuesto, entre la televisión e Internet no es que le haga falta esforzarse mucho, y casi puede esperar repantingado en su trono de la Torre Detestable a que nosotros mismos hagamos su trabajo.
Cuando necesita bajar al supermercado, Ommadon vuela a lomos del dragónBryaugh, una bestia fría y despiadada que no duda en alimentarse de las crías de sus propios congéneres para saciar su apetito.
Solarius y Lo Tae Shao: A su izquierda, con túnica azul, Solarius, señor de las profundidades y de las alturas; su reino es el espacio interplanetario, los océanos profundos y las montañas más altas. A su derecha, con túnica dorada, Lo Tae Shao, señor de la trascendencia, de la curación y de la contemplación; su reino es el de la luz y el aire.
Para ayudar a Peter en su misión, Solarius le entrega el Escudo de Saturno, con el que podrá repeler la magia negra de Ommadon, y Lo Tae Shao, la Flauta del Olimpo, capaz de hacer dormir al dragón más temible. Ya conocéis el dicho de a caballo regalado no le mires el diento, pero… ¿no hubiera sido mejor darle armas de verdad, como el Martillo Pesado de Guerra o el Gran Mangual (cinco y cuatro dados de combate, respectivamente; no utilizables por el mago ni por el elfo)? Para flautas está Peter. Anda que…
Si os habéis fijado bien en las imágenes, Carolinus es blanco, Solarius negro, Lo Tae Shao amarillo y Ommadon azul, por lo que, a la vista de que los cuatro son hermanos, podemos suponer que o bien eran todos adoptados, o bien a su madre le iba el rollo interracial. Supongo que el padre de Ommadon sería Papá Pitufo.
Smrgol: El más leal sirviente de Carolinus, un dragón fiero y curtido en cien batallas, aunque viejo ya para presentar combate a Ommadon. Es de carácter afable, pero su naturaleza de dragón está siempre a flor de piel, y si hay que incendiar algo o devorar a alguien (excepto a los enanos, porque son todo nervios y pelos), se hace y punto. A Smrgol le gusta el aguamiel y no le importaría bailar una vez más la danza del amor antes de morir. “Todavía puedo”, dice entre risas el muy picarón.
Cuando Peter y Golpezás se funden en un mismo cuerpo (uy, qué guarro suena eso), Smrgol enseña al muchacho a volar y a escupir fuego, convirtiéndose así en su mentor. Suya es también una de las victorias más memorables y trágicas de la película.
Sir Orin Neville Smythe: Un caballero andante de gran renombre que ha regido toda su vida por un estricto código de honor, de esos que defienden ideales como el valor, la justicia, la lealtad y la construcción de molinos que no puedan confundirse con gigantes.
En su juventud, Sir Orin defendió un huevo de dragón de las fauces de Bryaugh, y en honor al duelo, bautizó al dragón recién nacido como Golpezás, ya que hubo muchos golpes, y dijo muchas veces “zas”. (¿Qué queréis? El tipo recibió un fuerte golpe en la cabeza.) Ya cincuentón, Sir Orin se une a Peter y Smrgol para ayudarles en su cruzada contra Ommadon.
Arak: Lobo de tamaño formidable, viejo amigo de Smrgol y Golpezás, y cuarto miembro de la compañía. Yace muerto en el fondo del mar hasta que Solarius promete devolverle la vida a cambio de que salve a Peter y Sir Owin de los lóbregos, unas repulsivas criaturas de apariencia ratonil, cuyos murmullos vuelven tarumba a cualquier ser viviente.
Lo triste es que toda su labor en la aventura se reduce a esta primera intervención, ya que el resto del tiempo se limita a hacer bulto y dejar que lo vapuleen. Al menos durante el rato que tarda en librarse de los lóbregos, Arak es un lobo zombi. Y eso mola.
Giles: En la película le llaman duende del bosque, pero yo sé de buena tinta que es un hobbit. En primer lugar, es demasiado grande para ser un duende, y, por otro lado, si fuera un enano, tendría barba, cargaría con un hacha tan grande como él mismo e iría siempre borracho, así que sí, definitivamente tiene que ser un hobbit.
Giles confunde a Smrgol y Golpezás con sirvientes de Ommadon, y, al mando de una partida de duendes/hobbits, tiende una emboscada al grupo. Una vez aclarado el error, se incorpora a la variopinta compañía. Ya sabéis que siempre viene bien contar con alguien de piernas cortas a quien poder dejar atrás cuando te persigue una horda de monstruos.
Danielle: La arquera. Ella es quien evita con su oportuna intervención que la emboscada de Giles vaya a mayores. Al principio, Sir Owin la confunde con un hombre (vista cansada, astigmatismo… El hombre está mayor, ya os lo he dicho); pero en cuanto ella se quita la gorra de arquero y una melena pelirroja desciende en cascada por su espalda, en plan anuncio de champú, queda bastante claro que es una dama.
Sir Owin se enamora casi instantáneamente de Danielle, aunque luego escoge un mal momento para confesarle su amor. Quiero suponer, de todos modos, que estos dos acabaron juntos. Me gustan los finales felices.

Desafíos y la última batalla por el mundo mágico

Además de lóbregos y duendes del bosque, nuestros héroes afrontan otros peligros aun mayores antes de adentrarse en el Reino de la Muerte Roja de Ommadon, como el Ogro de la Fortaleza o el Gusano de Sligoff, que son los dos monstruitos de la imagen que está más abajo.
Por cierto, ¿habéis notado que los topónimos de los mundos de fantasía siempre son la mar de llamativos? Seguro que los niños tendrían menos problemas para memorizar sus lecciones de geografía si rebautizáramos territorios y accidentes geográficos con nombres más rimbombantes. Así, en lugar de tener que aprenderse que el Tajo pasa por Madrid, aprenderían que el Río de la Podredumbre, hogar de los Patos Vampiro y las Ranas Gigantes, pasa por la Ciudad de los Gatos, capital del Imperio español. Mucho mejor, ¿verdad?
Tras derrotar al Gusano de Sligoff, Ommadon utiliza la magia negra para minar las esperanzas de nuestros héroes. Solo Peter parece inmune al embrujo, y, aconsejado por Solarius, utiliza el Escudo de Saturno para proteger a sus amigos y repeler la magia negra de Ommadon. Buf, menos mal que desoyeron mis consejos y no cambiaron el escudo por un plato de lentejas en la última posada.
Ommadon, resentido, envía a Bryaugh, al frente de una legión de dragones, contra la compañía. “¡Muerte! ¡Muerte!”, exclama una y otra vez el Mago Rojo, fuera de sí. Ante semejante visión de destrucción alada, lo normal hubiera sido disculparse con una excusa cualquiera y correr como alma que lleva el diablo; pero nuestros héroes están dispuestos a morir combatiendo.
Por suerte para ellos, cuando Giles toca la Flauta del Olimpo, todos los dragones caen dormidos, incluido el propio Peter. En cambio, el poder de Ommadon sobre Bryaugh mantiene a éste despierto. Los héroes luchan valientemente contra la bestia, pero caen uno detrás de otro. Muertos. Sí, muertos. Malditos dibujos animados para niños. ¿Por qué siempre buscan la lágrima fácil?
Solo Sir Orin permanece en pie, y ante sus compañeros caídos pronuncia algunas de las mejores líneas de la película:
Espada con quien he vivido, espada con que ahora moriré, sigue al derecho y a la justicia una última vez. Busca un último corazón malvado, una última vida de dolor. Raja bien, vieja amiga; y luego, adiós.
Cada vez que escucho este breve discurso, se me eriza el vello de la nuca. Menudo fósil impresionable y sentimental estoy hecho.
Tras un fugaz pero impresionante duelo, y a costa de su vida, Sir Orin mata a Bryaugh. No quedando ya nadie en pie, Ommadon se transporta con su magia al campo de batalla. Entonces, comprendiendo que dos cosas no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo, Peter consigue abandonar el cuerpo de Golpezás y se enfrenta a Ommadon cara a cara, derrotando al malvado brujo con una perorata de enunciados científicos del estilo de “un cuerpo en movimiento tiende a continuar en movimiento”, o “toda luz se inclina o se refleja al pasar de un medio a otro, excepto en una dirección perpendicular a la superficie de contacto entre los dos medios”. Luego no me digáis que no habéis aprendido nada hoy.
Con la derrota de Ommadon, el Reino de la Muerte Roja florece, y los amigos de Peter resucitan. Todos menos el viejo Smrgol, de quien probablemente los animadores no se acordaban a estas alturas. Sin embargo, Peter no parece estar por ningún lado. ¿Habrá ido a por tabaco? No. Carolinus les explica que el muchacho ha retornado a su mundo, pues, para vencer a Ommadon, tuvo que repudiar toda la magia. La princesa Melisande, enamoradísima tras haber pasado en compañía de Peter cerca de cinco minutos, pide permiso a su padre para marchar con él.
La fábula termina con un mensaje de esperanza para los hombres, y es quesiempre habrá una chispa de magia en nosotros, ya sea “por la duración de un sueño, o durante la vida de una inspiración”; y siempre que el hombre necesite de la magia, allí estará.
Qué bonito, joder. Ahora voy a tener que matar lo menos diez cachorros degolden retriever o arrancar la cabeza a cien ositos de peluche para recuperarme. Idos al cuerno.

Fuentes

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