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jueves, 2 de septiembre de 2010

El dragón de Komodo

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Hasta ahora los científicos habían especulado mucho con la forma de capturar a sus presas que tiene el dragón de Komodo ('Varanus komodoensis'), el mayor lagarto vivo de la tierra. A pesar de que puede llegar a alcanzar una longitud de tres metros y un peso entre 80 y 140 kilogramos, los científicos sabían que la fragilidad y la falta de peso de su cráneo impedía que sus mandíbulas pudieran desgarrar e inmovilizar a sus víctimas.

De forma que existía un consenso en torno a que un gran cóctel de bacterias presente en su boca se encargaba de infectar las heridas que provocaba su mordedura. Después sólo tenía que seguir a su maltrecha presa hasta que los patógenos hacían el trabajo por él y una infección generalizada se encargaba de matar al animal.

Las últimas investigaciones indican que esta creencia es falsa. Un nuevo trabajo realizado por investigadores australianos y publicado en la revista científica 'Proceedings of the National Academy of Science' ha encontrado un complejo sistema de glándulas productoras de veneno en el cráneo de los dragones de Komodo.

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