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jueves, 30 de septiembre de 2010

Dragones y Mazmorras: La trilogía de Venger

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Ya hemos hablado largo y tendido de“Dragones y Mazmorras”, una serie de dibujos animados que nadie ha visto en siglos pero que todo el mundo recuerda por la canción de los Dulces (que no Parchís, como comentaba algún despistado lector) y que levantó algunas ampollas entre la melindrosa sociedad estadounidense de los años ochenta. No obstante, hay un arco argumental que, para no agotaros, preferí reservarme para este segundo artículo.
El hecho de que estemos hablando de un arco argumental ya es de por sí bastante inusual, puesto que en las series de aquella década, los capítulos solían ser autoconclusivos, lo que significa que podías perderte uno sin que ello afectase a la experiencia de ver los siguientes, y, por lo tanto, rara vez terminaban con aquello de “Continuará…”.
En este sentido, aunque los tres episodios que voy a comentar cumplen esa regla general, también es cierto que existe cierta continuidad entre ellos y, sin duda, tienen un nexo común.

El Cementerio de Dragones

Nuestros jóvenes héroes combaten contra un gigante de hielo en un paraje helado e inhóspito que recuerda a la Antártida. Excepto por la ausencia de pingüinos. Y hablando de pingüinos, ¿recordáis al Amazing Walking Penguin Pooper? Si introducís esas palabras en Google, veréis que ion litio aparece como primer resultado de la búsqueda. Alucinante.
Después de mandar al gigante a paseo, los chicos consiguen abrir un portal al parque de atracciones que les condujo al Reino de Dragones y Mazmorras.
Ya casi respiran el olor a nubes de algodón y sobaco sudado, cuando el malvadoVenger llega a lomos de su corcel alado y cierra el portal delante de sus narices.
Viendo que sus amigos están tan deprimidos como él, y harto de que las cosas siempre se tuerzan en el último momento, Hank decide que ha llegado la hora de tomar medidas drásticas ydeshacerse de Venger de una vez y para siempre.
¡No puede ser! ¿Niños planeando un asesinato a sangre fría cual Steven Seagal en “Difícil de matar”? Pues sí, hasta aquí hemos llegado, hombre.
Con todo, Hank sabe muy bien que no pueden vencer a Venger ellos solos, porque, francamente, son unos negados, así que sugiere pedirle ayuda a Tiamat, el dragón pentacéfalo que cada día intenta merendárselos en la “intro” de la serie. En fin, todo el mundo sabe que Hank no se convirtió en líder por sus grandes ideas.
El Amo del Calabozo, un poco deprimido por aquello de que los niños están asomándose al abismo de Nietzsche, les dice que podrán encontrar a Tiamat en el Cementerio de Dragones, el lugar de donde provienen sus armas mágicas.
Los zagales aún no han averiguado cómo llegar hasta el cementerio en cuestión cuando Venger ya está dando la brasa otra vez. Tras una patética huida, Diana recuerda algo que les había dicho el Amo del Calabozo, y los chicos utilizan el poder combinado de sus armas para teletransportarse al Cementerio de Dragones. ¿Alguien ha dicho deus ex machina?
Allí, los chicos se topan con Tiamat, el dragón de cinco cabezas, que, después de darles el susto de rigor, les revela que en el Cementerio de Dragones sus armas son más poderosas que Venger. ¿Por qué? El motivo es demasiado complejo como para explicarlo aquí en unas pocas líneas, pero, ¿a que vosotros cantáis mejor en la ducha que fuera de ella? Pues esto no tiene nada que ver.
Feroz batalla mediante, y gracias al oportuno atk. power boost de sus armas, los chicos consiguen poner a Venger contra las cuerdas. Sin embargo, en el último momento, Hank comprende que si matasen a Venger, serían tan malos como él, y, por tanto, le deja vivir. Una tontería, en mi opinión, porque si algo nos han enseñado las tropecientas secuelas de “Viernes 13″, es que si tienes la oportunidad de matar a tu enemigo, no solo debes hacerlo, sino que, además, conviene electrocutarlo, echarlo al agua con un peso atado a los pies, cortarle la cabeza y enviarlo al espacio. No necesariamente por ese orden.
Ya de vuelta de allá donde porras estuviera, el Amo del Calabozo se acerca al derrotado y maltrecho Venger y le suelta una frase de lo más intrigante (sobre todo si sois muyaficionados a las dobles lecturas; en otro caso, solo oiréis a un viejo chocho expresándose coloquialmente):
Levántate, hijo mío.




¿Hijo? Dun, dun, dun… La trama se complica y yo tengo una pizza cuatro estaciones en el horno. Disculpadme un momento, que enseguida vuelvo.

La Mazmorra en el Corazón del Alba

Siguiendo una regla no escrita según la cual cualquier episodio es más emocionante si comienza por el desenlace de una aventura que no nos han contado (véase cualquier película de James Bond), Eric y Bobby escapan de la Torre de la Oscuridad (y con esta ya son 5.342 las que se han erigido) con una caja misteriosa en su poder.
Aunque los chicos tienen instrucciones expresas de no abrirla, Eric, que prefiere los argumentos con chicha, tarda medio segundo en deshacerse del cerrojo. Como era de esperar, de la caja no sale nada bueno, y rápidamente el cielo se cubre de nubes negras y se levanta un viento huracanado. ¿Casualidad? Podría ser, pero el hombre del tiempo no dijo nada sobre una¡gigantesca columna de energía rodeada de relámpagos! Me parece que ha llegado el momento de poner los pies en polvorosa, Scooby-Doo.
La columna de energía, que se eleva desde la tierra hasta donde vuelan las aerolíneas comerciales, avanza hacia los dominios de Venger, arrasándolo todo a su paso. Por suerte, en el Reino de Dragones y Mazmorras solo se encuentra un pueblo cada 3.000 kilómetros, así que las pérdidas son pequeñas: apenas caen cinco supermercados Dia, dos Zara y cuatro Starbucks.
Venger, algo más inquieto que de costumbre, sale a la terraza de su castillo para regar sus crisantemos y dar la bienvenida a la columna, dirigiéndose a ella por el título de “amo”. Por toda respuesta, la columna fulmina a Venger junto con su castillo. Tsk… Tenías que haberle sacado unas pastitas.
Mientras tanto, el Amo del Calabozo explica a los chicos que esa columna de energía es, en realidad, el Mal mismo. Así, con inicial mayúscula. Bueno, eso acojona, pero está visto que lo de esta serie no son los nombres propios. ¿Qué tal os suena a vosotros, por ejemplo, Gran Maestro Todomalévolo Primero? Mucho más comercial, ¿verdad? Ya veo su propia línea de calzado deportivo. Y camisetas. Y juguetes. Y cereales. Y accesorios de cocina…
El Mal, que está harto de darse paseos, trata de aniquilar al grupo con un rayo de energía de esos que veíamos en “Dragon Ball Z”; pero, sorprendentemente, el Amo del Calabozo lanza su propio Kame Hame Ha potenciado por las armas mágicas de los chicos, y los meteoros mortales colisionan en el aire. ¿Quién será más fuerte?, ¿quién vencerá? Ah, sí, el malo.
Tras lo que se supone debía de ser la pausa para publicidad, los chicos descubren que siguen vivos, ya que, en el último momento y a costa de sus últimas energías y de todo el poder de las armas mágicas, el Amo del Calabozo consiguió transportarlos a todos al Mundo Subterráneo, que puede o no tener algo que ver con ese lugar de ladrillos azules y tuberías verdes del “Super Mario Bros.”. Ahora, para que las armas y el Amo del Calabozo recuperen su poder, deben alcanzar la Mazmorra en el Corazón del Alba.
Por el camino, el grupo supera desprendimientos, lucha contra salamandras gigantes, se enfrenta a un gusano gigante (regla nº 564 de Dragones y Mazmorras: si un bicho no acojona por sí mismo, hazlo gigante), y combate al propio Venger (no, no estaba muerto), a la Sombra-Espía y a unos, eem, ¿enanos-vampiros que disparan rayos por los cuernos del casco? Jesús.
Con cada nueva prueba uno de los miembros del grupo se queda atrás hasta que solo queda el Amo del Calabozo, que con su último aliento consigue arrastrarse hasta el Corazón del Alba, recuperando así todo su poder y salvándolos a todos. ¡Aleluya!
Tras apelar al orgullo de Venger llamándole cobarde y fistro de la pradera para que se les una en su combate definitivo contra el Mal, el Amo del Calabozo transporta a todos a la superficie. Sin embargo, cuando llegan arriba, resulta que el Mal ya se ha ido y, cómo no, ha dejado el trabajo a medias. Vamos, que ni siquiera ha destruido el Reino un poquito, el tío vago.
Venger, viendo que acaba de perder varios puntos de maldad por arrejuntarse con los buenos, toma las de Villadiego antes de que lleguen los paparazzi y arruinen su reputación. Pero la cosa no acaba aquí.

Réquiem

Este capítulo, que se supone iba a poner fin a la serie o bien, si la productora decidía renovarla, tender un puente hacia una nueva temporada, jamás entró en producción. Sin embargo, el guión existe y podéis descargarlo desde la página oficial de Michael Reaves, uno de los escritores de la serie. También podéis leeros mi recapitulación. No estaría mal, habida cuenta de que le he dedicado un par de horas al artículo.
Después de un trepidante enfrentamiento con una hidra y habiendo quedado demostrado que el Amo del Calabozo es tan considerado como un cobrador de morosos, los chicos llegan a un cruce de caminos.
Hank sugiere ir cuesta abajo, porque así es más probable que encuentren agua, pero Eric no está de acuerdo, yel grupo comienza a discutir. “¡No sabes de qué estás hablando!”, “¡Aún no me has devuelto mi colchoneta hinchable del Spider-Man!”, “¡Eres una zorra!”, etcétera. La cosa está que arde y todos acaban cagándose en el Amo del Calabozo, porque, seamos claros, el enano es un blanco fácil.
Finalmente, toman el camino que sugirió Eric y, al caer la noche, acampan a la orilla de Mar del Pesar. Allí, Sheila se pregunta quién les ayudará ahora que el Amo del Calabozo les ha dejado más tirados que un preservativo usado.
En estas estamos, cuando llega Venger y se compromete a devolver a los chicos a su mundo si recogen una llave que hay en un cenotafio al Borde del Reino y la arrojan al Abismo. Sí, claro, ¿por qué no fiarse del tipo azulado con alas de murciélago que ha intentado matarlos en incontables ocasiones? Bueno, yo os daré una buena razón. Venger emplea palabras como “cenotafio” para dirigirse a unos críos. ¿Quién porras sabe lo que es un cenotafio? Yo he tenido que consultarlo en el diccionario: “Monumento funerario en el cual no está el cadáver del personaje a quien se dedica”. Definitivamente, no me fío de él.
Entre los chicos, sin embargo, hay disparidad de opiniones, y terminan dividiéndose en dos grupos, liderados, respectivamente, por Hank y Eric. Al final, se monta la de San Quintín con un volcán en erupción y cada uno de los bandos da al otro por muerto. Hank y Eric se culpan a sí mismos de lo ocurrido, y los demás lamentan las aparentes pérdidas. Hasta que se reencuentran frente a la entrada del famoso cenotafio y todo son abrazos y palmaditas en el culo.
El grupo, reunido pero todavía desunido, sube hasta el santuario que está en lo más alto del monumento, donde encuentra un sarcófago, una pared abierta al Abismo, unacerradura, y la serie completa de MacGyver en DVD. Lo curioso es que la figura tallada en el sarcófago parece una versión benigna de Venger. ¿Será que Venger tenía un hermano gemelo bondadoso y sensible? No sería la primera vez lo vemos: Superman y Bizarro, Bart y Hugo, Kanon y Saga, Bender y Flexo, Benedicto XVI y el Emperador Palpatine… La lista es larga.
Intrigados, los chicos abren el sepulcro y encuentran la llave de la que hablaba Venger. Eric la coge dispuesto a tirarla al Abismo; pero Hank se lo impide, convencido de que deben usarla en la cerradura. Ya nos salió el cabeza cuadrada con sus ideas fijas.
Antes de que lleguen a un acuerdo, una ameba gigante (sí, como lo leéis, una ameba gigante) les ataca, y, con el jaleo, Hank acaba precipitándose hacia el abismo, entre clamores y palmas del espectador. ¡Hip hip hurra!
Aún no me ha dado tiempo de descorchar el champaña, cuando Venger ya está azuzando a Eric para que tire la llave; sin embargo, éste cambia de opinión en el último momento y la utiliza en la cerradura, abriendo una puerta de la que sale unchorramen de luz mágica que se extiende por todo el Reino, abriendo portales que permiten a sus habitantes regresar a sus respectivos mundos.
Hank, que desgraciadamente sigue vivo, se reúne con sus amigos para observar pasmados cómo Venger se transforma en el tío simpático de la tapa del sarcófago. Qué ganas de estropear un malo tan mítico, ¿no? Suerte que todavía nos quedan Skeletor, Megatron y el comandante Cobra.
Como de costumbre, cuando ya está todo solucionado, el Amo del Calabozo se digna en aparecer, y Venger se arrodilla ante él. “Padre, he vuelto”, dice Venger. Toma Jeroma pastillas de goma, que son buenas para la tos.
Resulta que hace la tira de tiempo, Venger escogió al maestro equivocado (el ente maléfico al que llamaron con la caja sorpresa, como vimos más arriba) y cayó en el Lado Oscuro de la Fuerza, pero tuvo la cautela de guardar todo lo bueno que había en él, incluidas sus añoradas colecciones de cromos, en el cenotafio.
La misión de los chicos no era, por tanto, derrotar a Venger, sino redimirlo (como Jesucristo a la humanidad, pero menos bíblico), y ahora que el trabajo sucio está hecho, el Amo del Calabozo les permite elegir entre regresar a su mundo o quedarse en el Reino y vivir nuevas aventuras.
Y aunque el episodio termina aquí, todo parece indicar que volvieron a casa, ya que en el Reino de Dragones y Mazmorras no hay televisión, ni videojuegos nimuñecos de las Tortugas Ninja, y en los ochenta, un niño no podía sobrevivir sin todo eso.

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